VAMOS ROJO CARAJO !!!

VAMOS ROJO CARAJO !!!

ETERNAS GRACIAS GABY MILITO !!

Follow by Email

viernes, 2 de octubre de 2009

AMERICO GALLEGO: “No fuimos el Bayern pero parecíamos Barcelona".



Saltó, bien alto. Con los brazos arriba, en el aire. La euforia de Américo Rubén Gallego en el final del partido desnudaba su satisfacción por el triunfo, por el rival y por alguna cuestión personal. Al menos, eso se pudo ver en su mirada, en su boca abierta tirando palabras al viento para el sector del banco de suplentes local, donde Ricardo Caruso Lombardi esperaba la salida de sus dirigidos. "Como dije en la semana los clásicos se ganan y no hay que hablar antes de jugar. Los partidos hay que ganarlos y hay que aprender a contestar, pero después del partido", fue la primera frase del Tolo, como para dejar en claro cuál era la idea en ese festejo interminable, auténtico.

Como es costumbre, el entrenador de Independiente vivió el partido a pleno. Con gestos, con indicaciones en cada jugada, con retos. "En líneas generales, en el primer tiempo fuimos superiores a Racing, creamos varias situaciones de gol y nos fuimos al vestuario con un 2 a 0 que me pareció justo. En el segundo tiempo sabíamos que el rival no se iba a quedar y nos inquietó con el único recurso que tienen, los centros". Picante, en cada frase dejando mensajes que llegan, sin demasiado esfuerzo, a la otra vereda. Porque toda esa previa, la semana del clásico, tuvo condimentos extras que el propio Gallego resaltó en su momento, antes del partido. Entonces, ahora con el triunfo en el bolsillo, cumple con su promesa de "hablar después y no antes".

"Nos parecíamos más al Barcelona que al Bayern Munich. Lo que pasa es que ven esta camiseta roja y se asustan". Sin freno, el Tolo apostó fuerte en cada palabra, como para descargar una bronca acumulada por declaraciones del entrenador de Racing que aseguraban el triunfo de su equipo. De todos modos, le quiso bajar el tono cuando se puso a pensar en los pocos puntos que Racing tiene en el campeonato y su situación incómoda en el promedio. "Dios quiera que lo banquen, lo dejen trabajando porque yo ya pasé por esta situación y son circunstancias del cargo, nada mas".

Antes del partido, no bien el plantel llegó al estadio, se dio cuenta de la bienvenida apenas ingresó al vestuario visitante. Aunque no quiso aclarar de qué se trataba, el entrenador dio una clara señal de que la cargada no le había caído en gracia ni a él ni a los jugadores. "Ahora se lo van a tener que comer ellos esta noche". ¿Qué será lo que apareció pegado en las paredes del vestuario? La cuestión es que, según cuentan allegados, eso también sirvió para motivar un poco más a un equipo que salió a jugar un clásico a la altura de las circunstancias.

Cuentan que el entretiempo les dijo unas cuantas cositas a sus jugadores. Estaba tan loco el técnico que en medio de la reprimenda, volvió a equivocarse y al Cuqui Silvera le dijo Cuqui Silvani. Es más, alguien cercano al cuerpo técnico le dijo a Clarín que "los jugadores ya se la veían venir; por eso entraron al vestuario con las cabezas gachas, como si nosotros estuviésemos perdiendo por dos goles".

Mientras los hinchas saltaban en la popular, los jugadores gritaban y se abrazaban en el campo de juego y el Cilindro era testigo de un nuevo éxito, Gallego pegó un salto, levantó las manos, abrió bien la boca y descargó todas sus emociones. Miró para el lado del banco de suplentes. "Yo no me puedo enojar con Caruso, él es así. Creo que dijo que iban a ganar 2 a 0 y bueno se equivocó mala suerte, je...", dijo con una alta dosis de picardía antes de irse en soledad.



Clarín

No hay comentarios.:

Publicar un comentario