VAMOS ROJO CARAJO !!!

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jueves, 30 de agosto de 2012

Ustari enfrentará por primera vez al Rojo.



"Para mí va a ser muy raro".

Ustari, hincha del Rojo, vuelve al estadio que ayudó a reformar con su pase a Europa. Noche especial para él.

Fue jardinero. Vendió damajuanas. Leyó publicidad y mensajes telefónicos en su propio programa de radio... Pero Oscar Alfredo Ustari, el quinto hijo de Edgardo y María Rosa, sabía que para ganarse el mango fuerte algún día iba a tener que dejar América, un pueblo de casi 15.000 habitantes al oeste de la provincia de Buenos Aires. La música y la educación física eran dos de sus grandes pasiones, y Pehuajó y General Pico no quedaban tan lejos de la familia para ir a estudiar. Pero sabía que si el fútbol era su fuerte, la monstruosa Buenos Aires, a más de 500 kilómetros, era la opción más indicada.

Y vaya si la pelota le tiraba... A los cuatro años empezó en papi en Atlético Rivadavia. Por atrevido, jugaba de 5, “para estar en medio del lío”, y hasta se animó de 9 en su categoría, la 86. Pero para la 84 y la 85, jugaba al arco, su puesto original. Con los guantes era ágil y nunca daba rebote, cualidad que absorbió del básquet, vicio que todavía hoy disfruta.

En La Pampa, gente de Racing le tomó una prueba, pero nunca lo llamaron... Lo mismo con Huracán. Y mientras River y Quilmes lo apuntaban, Oscar Chela (tío de Juan Ignacio, el tenista), le consiguió una oportunidad en Independiente. Con los guantes, deslumbró. Luego les faltaba un 5, se animó y metió dos goles. Aprobado en ambos puestos. ¿Qué hacer? Regresó a América a terminar el Polimdoal y al año se instaló en el Rojo sin dudar en lo que quería hacer (y ser): arquero, como su ídolo, Oscar Córdoba, póster que tenía colgado en su habitación.

La pensión de Villa Domínico fue su casa durante tres años. Y lejos de su familia (“Fue muy triste pasar cumpleaños solo”) la sufrió. Las Juveniles le dieron refugio y le hicieron ganarse un nombre dentro el club: campeón Sudamericano Sub 17 (2003), de gira con la Selección de Bielsa (04), campeón Mundial Sub 20 (05)... Para el Apertura 05, en el Rojo se había ido Navarro Montoya, Falcioni pidió a Leyenda, pero a los diez partidos sucumbió ante la categoría del pibe de 19 años: le dio la titularidad y no la largó más.

Su carrera siguió en ascenso: fue tercer arquero en el Mundial 06 y, al año, vendido al Getafe en 8.000.000 de dólares.

Cinco años después, lo repatrió Boca. Y hoy, luego de perderse el cruce de ida por lesión y de que la AFIP lo “habilitara”, jugará por primera vez la cancha que su venta ayudó a construir. Pero no vestido de Rojo... ¿Qué sentís, Oscar? “Para mí va a ser algo muy raro. Es un club en el que me críe, al que amo y del que soy hincha. Gracias a Independiente le compré la casa a mis viejos. Pero hoy me debo a Boca. Y como en su momento intenté hacer las cosas de la mejor manera, hoy mi trabajo es con otra camiseta”.

-¿Cómo creés que te va a recibir la gente? -(Piensa) Esperemos que sea bueno. Yo lo deseo más que cualquiera. Si hoy no estoy en Independiente es porque escuché al presidente (Cantero) decir que el arco no era una necesidad. Y si bien sabía mi situación de inactividad, Boca fue el que apostó por mí y el que me dio la posibilidad de volver a sentirme futbolista. No me gustaría que se mezclaran las cosas. Yo sé bien cómo pienso, las cosas que siento y lo que he vivido allí, como para estar tranquilo cuando tenga que recibir tanto alguna crítica o algo a favor de un club que me crió también como persona. Y así como algún día me fui, sé que volveré.



YO DIGO: El cariño supera todo.


MIGUEL ANGEL SANTORO.

A Ustari siempre lo usé como ejemplo, por las ganas que ponía y el gran poder de captación que tenía: lo que le indicabas, lo ejecutaba. Era un adolescente-hombrecito, con una responsabilidad grande por el entrenamiento. No estaba de turismo. Cuando vino a Independiente por primera vez, en el 2001, se probó de 5 y de arquero. Como bajo los palos daba muy buena seguridad y tenía un buen biotipo de saltabilidad, porque también jugaba al básquet, lo fichamos enseguida y regresó a inicios del 2002 para la Séptima, misma categoría en la que al mismo tiempo quedó Assmann. Rápidamente arrancó en las Juveniles y maduró muy rápido, en lo personal y lo deportivo.

Verlo hoy con otra camiseta queda de lado en comparación al cariño que le tengo. Eso supera todo. Soy un hincha más para que las cosas le salgan bien. Y hay cosas que no cambian: estuvo 14 meses sin jugar y enseguida agarró un buen nivel. Es un privilegiado.

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